El principal acusador de Dilma renuncia
Eduardo Cunha, némesis del Partido de los Trabajadores de Lula y arquitecto del “impeachment” contra Dilma Rousseff, renunció ayer a la presidencia de la Cámara de Diputados de Brasil, asfixiado por acusaciones de corrupción.
Considerado el político más impopular del país y comparado con Frank Underwood, el maquiavélico personaje de la serie “House of Cards”, Cunha leyó su dimisión entre lágrimas, dijo ser víctima de una persecución política y afirmó que su gestión “jamás será olvidada”.
“Es público y notorio que la casa (Cámara de Diputados) está acéfala, fruto de un interinato bizarro, que no condice con lo que el país espera del nuevo tiempo tras la suspensión de la presidenta de la República, y solo mi renuncia podrá poner fin a esa inestabilidad”, dijo Cunha a la prensa al leer su dimisión con ojos enrojecidos y la voz quebrada.
Cunha, de 57 años, conserva por ahora su mandato como diputado federal, actualmente en suspenso por un fallo de la corte suprema tras ser acusado de usar su cargo para interferir las investigaciones en su contra.
Eduardo Cunha es el único político protegido por fueros que está siendo juzgado por el máximo tribunal, acusado de embolsarse al menos cinco millones de dólares en sobornos provenientes de Petrobras.
