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El primer intento democrático tras la tiranía cumple 62 años este jueves

Miguel Febles Por Miguel Febles
El primer intento democrático tras la tiranía cumple 62 años este jueves
Juan Bosch tomó posesión de la Presidencia de la República en un acto organizado el 27 de febrero de 1963.

Santo Domingo.-Hace apenas dos meses y unos días que pueden ser contados con los dedos de las manos, tuvimos el aniversario 62 de las primeras elecciones del agitado período iniciado con el magnicidio del 30 de mayo de 1961, el cual sumió al país en una vorágine extendida hasta mediados de la década iniciada con el año 1971.

La revisión y asimilación de aquellos hechos con algún distanciamiento ideológico y emocional es posible hoy sobre la base de dos obras formidables salidas de las manos y las cabezas de protagonistas bastante comprometidos con aquellos procesos, uno, Crisis de la democracia de América en República Dominicana, de Juan Bosch, y el otro, El destino dominicano, de John Bartlow Martin.

Para pocos de los que puedan asomarse a estas notas se necesita la presentación del expresidente Bosch; la del señor Martin, en cambio, reclama por lo menos un párrafo.

Llegó al país en los meses finales de 1961 como enviado del todavía flamante presidente John F. Kennedy y desde entonces participaría como interlocutor del gobierno de su país con las fuerzas literalmente desencadenadas con el descabezamiento de la tiranía del general Rafael Leónidas Trujillo Molina.

Su trabajo fue titánico, crucial y decisivo para enrumbar al pueblo dominicano desde el punto en que se encontraba —como el de Haití hoy día—, al que ocupa en el escenario caribeño y de liderazgo económico, social y político en la isla. Su vocación periodística y literaria propició la obra referida en el segundo párrafo de estas notas, como una suerte de bitácora resumida en libro.

Los otros dos nombres que es preciso mencionar, a tono con el simbolismo trinitario establecido por Juan Pablo Duarte en 1838, son los de Rafael F. Bonnelly y el propio Bosch.

En las manos del primero, expresión gubernativa de Unión Cívica Nacional, quedó el timón de un proceso en el fondo llamado a preservar el Estado y la Administración como árbitros de una empresa colectiva, y en las del otro establecer los parámetros de la acción política como expresión de lo social para el fomento de la democracia en las organizaciones y las mentalidades.

En el principio
En un primer momento el señor Martin fue un enviado especial del Presidente y Gobierno de los Estados Unidos de América y luego pasó a ser el embajador de su país.

El señor Bonnelly contaba con varios avales, entre ellos el de haber sido un funcionario del trujillato como legislador, en las relaciones exteriores y desde Interior y Policía.

Tenía, además, las ganas de salir bien y organizar un proceso electoral exitoso, el cual había sido fijado para el 20 de diciembre de 1962, como al fin tuvo lugar. Parece arriesgado, pero lo escribiré: su gestión evitó un gobierno de hierro de Antonio Imbert, héroe nacioal, en quien se apoyó.

Bosch había vivido desde 1938 fuera del país como exiliado político y con su triunfo en aquellas elecciones pasó a ser el responsable de la introducción de ideas socialdemócratas y liberales en un ambiente plagado de tendencias autocráticas.

Las elecciones
El día 20 diciembre del 62 tuvieron lugar los comicios y al final del día surgió como ganador el Partido Revolucionario Dominicano y sus candidatos al Congreso Nacional y los municipios, al punto de establecerlo como una mayoría suficiente por sí misma en la Administración y el gobierno del Estado.
Votó mucha gente en una sociedad de tendencias activadas por la carencia de liderazgos y las ambiciones. La candidatura presidencial ganadora se alzó con el 58 % del voto.

¿Cómo sucedió en un país de población rural predominante, analfabetismo de dos cifras, vías de comunicación precarias y medios de comunicación limitados? Para el político urbano todo estaba determinado por lo que sucedía en la Capital, Santiago y los núcleos obreros de la industria azucarera, pero el campo era entonces el 60 % de la población y ese voto fue decisivo para “El Ovejo”, como era en algunos casos identificado Bosch, por su pelo blanco.

También obró a su favor la cercanía de la figura de Trujillo y su discurso conciliador con esta parte de la población, que durante 31 años no había visto ni oído otra cosa que la propaganda y los hechos del trujillato, sin elementos exteriores de referencia.

Con aquellas elecciones terminó la peor parte de la gestión de Bonnelly al frente del segundo Consejo de Estado desde el 18 de enero de 1961, que como se sabe estaba compuesto, además, por Imbert Barrera, Luis Amiama, monseñor Eliseo Pérez Sánchez, Donald Reid Cabral, José A. Fernández Caminero, Nicolás Pichardo, Eduardo Read Barreras y Bonnelly, que lo presidía (yo agrego a Martin).

El primero, de siete miembros, encabezado por Joaquín Balaguer había jurado el día 1 de enero de 1961.

Después de las elecciones a Bonnelly le quedaban dos meses y siete días aferrado al timón para entregar el gobierno a una persona el 27 de febrero de 1963.

La cicuta
En este hecho, el de pasar de un gobierno colectivo, de 8 miembros, al de una persona, hay una clave que no puede ser puesta a un lado. Los consejeros representaban sectores que agonizaban por una representación en la estructura del poder formal con todo lo que implicaba entonces, desde la Presidencia hasta regidurías.

Bosch, con su gobierno, no era el representante de nadie, ni siquiera del exilio político en el que estuvo. Este hecho, su carácter poco flexible y el contexto, actuaron en su contra.

Su idealismo, por el que ha trascendido finalmente, debe de haber sido desalentador para el gobierno de Kennedy,

Un gran aliado

—1— Crucial
El gobierno de los EE. UU. es todavía un aliado crucial.
—2— El comercio
Las relaciones económico son importantes.
—3— Un sueño
Afines ideológicamente, o contrarios, los dominicanos no dudan en visitar Nueva York, la Florida o vivir en EE. UU.

La tutela efectiva del Coloso del Norte
Cuba. Las ocasiones en que el destino de Cuba ha servido de aguijón para el destino dominicano están muy bien definidas en el tiempo.

La guerra de la independencia iniciada en 1868 movió hacia territorio dominicano a inversionistas que dieron impulso a la economía con el fomento de la caña de azúcar y la instalación de ingenios azucareros, pero también con las técnicas de cultivo del tabaco.

En el siglo pasado este papel lo jugó la revolución política liderada por Fidel Castro, que empujó al gobierno de Kennedy a involucrarse directamente en la vorágine puesta en marcha con el magnicidio del 30 de mayo de 1961

El Coloso del Norte no quiso permitir otro proceso como el cubano en el Caribe y esto ha beneficiado a los dominicanos.

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