Asunción, Paraguay.-El presidente paraguayo Santiago Peña anunció su renuncia el jueves después de que el colapso de un importante banco digital vinculado a su gobierno desatara protestas generalizadas, dejara bloqueados los ahorros de millones de personas y le costara el apoyo de su propio partido.
La crisis en el banco Ueno Bank provocó que el Partido Colorado —la fuerza política que ha dominado el país durante mucho tiempo— se volviera contra Peña. Se trata de un giro sorprendente para el execonomista del Fondo Monetario Internacional, quien hasta hace poco contaba con el respaldo de los políticos más influyentes del país y que, hace apenas unas semanas, fue recibido en Washington como un aliado clave de la administración Trump.
Minutos después del anuncio de Peña, la Cámara de Diputados aprobó por unanimidad iniciar un proceso de juicio político en su contra, que pasó al Senado. Se espera que los líderes del Congreso acepten su renuncia este jueves, lo que permitiría la toma de posesión del vicepresidente Pedro Alliana sin necesidad de esperar a un juicio en el Senado.
Mientras los legisladores debatían su destitución, Peña declaró en un video publicado en X que renunciaba en aras de la estabilidad y para preservar las instituciones democráticas.
Incluso el mentor de Peña, el líder del Partido Colorado y expresidente Horacio Cartes, apoyó el proceso de juicio político y afirmó que el partido no respaldaría el “saqueo” de fondos públicos y privados. El Departamento del Tesoro de Estados Unidos sancionó a Cartes en 2023 por acusaciones de soborno; dichas sanciones fueron levantadas por la administración Trump el año pasado.
Con cautela
Peña, quien hasta el año pasado poseía una participación en una empresa vinculada a Ueno Bank, expresó su pesar pero evitó asumir la responsabilidad por la crisis que ha dejado a millones de depositantes, jubilados y trabajadores en una situación desesperada, tratando de recuperar sus ahorros bloqueados y sus salarios impagos.
“Nunca fue mi intención defraudar la confianza que han depositado en mí”, sostuvo.
Ueno Bank fue intervenido esta semana por el Banco Central por problemas de solvencia. Ocho ejecutivos y altos cargos del banco han sido detenidos, entre ellos el presidente de la entidad Juan Manuel Gustale y Federico Miguel Vázquez, CEO y socio comercial hasta recientemente de Peña.
Hasta septiembre dos de cada tres paraguayos eran clientes de Ueno Bank, que además contaba con depósitos por unos 850 millones de dólares en fondos públicos de los cuales unos 380 millones corresponden al Instituto de Previsión Social, el fondo estatal de pensiones y salud de Paraguay.
El cese de las funciones de Ueno Bank generó una ola de pánico entre los paraguayos, que salieron a las calles de Asunción en diversas manifestaciones espontáneas. En algunas protestas se registraron incidentes entre los manifestantes y la policía.
En la carta de renuncia enviada al titular del Congreso, Peña sostuvo que “la prioridad en este momento es la tranquilidad de los compatriotas que confiaron sus ahorros a nuestro sistema financiero”.
Lo que no se ve
— El vínculo
La agitación dejó sin respuesta un interrogante: ¿Cómo un banco vinculado al presidente creció tan rápido en tamaño e importancia a pesar de reiteradas advertencias sobre sus prácticas crediticias?
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