El petróleo sube y el oro baja: una paradoja del conflicto

Antonio Ciriaco Cruz, economista
Antonio Ciriaco Cruz

En medio de la tensión militar entre Estados Unidos e Israel contra Irán, los mercados internacionales han vuelto a comportarse como un sismógrafo hipersensible. Cada declaración, cada dron, cada movimiento en el estrecho de Ormuz, por donde pasa una quinta parte del petróleo mundial, se traduce en oscilaciones inmediatas en los precios globales. El petróleo sube, pero el oro baja.

A primera vista, la escena parece contradictoria. En tiempos de conflicto, el oro suele actuar como refugio natural. Sin embargo, esta vez el metal precioso ha cedido terreno. ¿Qué está ocurriendo?
La explicación comienza por el petróleo. Su encarecimiento responde a un riesgo físico y directo: cualquier interrupción en Ormuz amenaza la oferta global. El mercado reacciona como siempre lo ha hecho ante la posibilidad de escasez: pagando más por cada barril.

El oro, en cambio, vive en otro ecosistema. Su precio no depende de barcos ni de oleoductos, sino de expectativas financieras. Y hoy esas expectativas están dominadas por dos fuerzas: un dólar fortalecido y tasas de interés elevadas en Estados Unidos. En un mundo donde los bonos del Tesoro ofrecen rendimientos atractivos, muchos inversionistas prefieren refugiarse en activos que pagan intereses, no en un metal que solo promete estabilidad.

A esto se suma un elemento psicológico: los mercados parecen convencidos de que la escalada será contenida. No anticipan un conflicto prolongado que altere la economía global. Y si el miedo es moderado, la demanda de oro también lo es.

¿Significa esto que el oro ha perdido su condición de activo refugio? No. Lo que revela este episodio es que el refugio ya no es automático. El oro sigue siendo un resguardo en crisis profundas, pero hoy compite con alternativas financieras más líquidas y alineadas con la arquitectura monetaria actual.

En esta coyuntura, el petróleo sube porque puede faltar; el oro baja por mayores expectativas de subidas de tasa de interés. Y en esa tensión entre riesgos físicos y expectativas financieras se da ese comportamiento entre petróleo y oro.

Sobre el autor

Antonio Ciriaco Cruz

Dr. Antonio Ciriaco Cruz, economista. Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la UASD. Columnista de El Día.