El país de las maravillas

Altagracia Suriel
Altagracia Suriel

Será un exceso de optimismo o tal vez una patología no identificada a nivel social. Lo cierto es que en República Dominicana, muchos no se cansan de repetir que este es el país de las maravillas o que vivimos en el mejor país del mundo. Esta convicción habría que analizarla a profundidad desde muchos puntos de vistas y ver cómo influye en diferentes las vertientes de la vida de los dominicanos.

Para dar luz al asunto planteado tal vez tendríamos que aplicar a social lo que en el mundo de la medicina se conoce como el Síndrome de Alicia en el País de las Maravillas, una afección neurológica que se asocia a un trastorno de percepción. Siendo osados y haciendo una extrapolación a lo colectivo y al ámbito nacional, ese complejo de distorsión de la realidad se podría evidenciar en los síntomas que llevan a creer que todo está bien, que las cosas se hacen solas y que hay que conformarse con lo que hay porque la realidad es insuperable.

En nuestro contexto, el pensar que todo está bien no solo se refleja en las convicciones individuales sino también en los comportamientos cotidianos que ya se han hecho cultura. Se piensa que está bien sacar ventaja de todo, ser vivo, ser tíguere, pasarse el semáforo en rojo, ir contra vía, estacionarse en zonas prohibidas, tirar basura en la calle, hacer lo que se quiera y burlar la ley siempre que se pueda. Por eso se dificulta tanto mejorar el tránsito, tener un ambiente limpio y vivir con más paz.

También como se piensa que vivimos en el país de las maravillas es fácil creer que las cosas se hacen solas, que todo está hecho y no hay que hacer nada. Será por eso que llueven doquier las promesas incumplidas, los discursos vacíos de los políticos en campaña, los planes nuevos que nunca se concretan y los ciudadanos apáticos que no se comprometen con nada.

El país de las maravillas es un mundo mágico donde todo es color de rosa y los sueños se cumplen con solo pensarlos. Ese lugar no existe. Si queremos llevar a ser la utopía de una sociedad mejor algún día, tenemos que cambiar y construirla entre todos respetando la ley, siendo responsables y dando buen ejemplo.

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Sobre el autor

Altagracia Suriel

Columnista de El Día