El nuevo presidente y el FMI (1 de 2)
Nuestro presidente, Luis Abinader Corona, cumple su segundo mandato como primer mandatario bajo su compromiso de no optar por reelección bajo ninguna circunstancia. Por ello, solo estará en esas funciones hasta el próximo 16 de agosto del 2028.
Este relato ficticio se inicia a partir de esta última fecha suponiéndose cuál será la línea macroeconómica del nuevo gobierno que habrá de surgir de las elecciones del 21 de mayo de ese año.
En su discurso frente a las cámaras legislativas en su toma de posesión, el nuevo presidente electo hará un largo y elocuente discurso donde uno de los aspectos principales será denunciar la política económica errada que han seguido los últimos gobiernos desde los inicios del presente siglo. De entrada, promete romper con la tradición de presupuestos deficitarios que son completados cada año con una creciente deuda pública interna y externa.
Para hacerle frente a esta promesa, revela que su equipo técnico, sin decir aún sus nombres, ha venido negociando con el Fondo Monetario Internacional un acuerdo de apoyo estructural y financiero que permitirá a la nación dominicana cambiar de rumbo. Dicho acuerdo en líneas generales será el punto de apoyo económico principal de la transformación que el país tendrá por delante.
El primer y más importante eslabón en la cadena de cambios por venir será enfrentar el hoyo negro financiero que representa la gestión de las distribuidoras eléctricas. La estrategia será su privatización parcial combinado con una reforma de las estructuras de precios, severos castigos a los delitos de evasión y elusión del pago del consumo, y un amplio programa de inversión en renovación de redes eléctricas y cuadrantes de consumo.
El segundo eslabón es la revisión de enorme abanico de exenciones, reduciéndose el total de estas en un 25 %. Concomitante con esto se moderniza el sistema impositivo creando el monotributo para las mipymes y los informales, un impuesto mínimo a todas las ventas y servicios, el ITBIS universal con deducciones impositivas y la eliminación de algunos impuestos irracionales.
En una próxima columna iremos completando este relato ficticio, pero muy cercano a las posibilidades reales de un nuevo gobierno. Sobre todo, en lo referente a su programa económico. Hasta la semana próxima.
