El Matusalén dominicano
En el argot popular, el personaje bíblico de Matusalén es famoso porque identifica a personajes que permanecen incólumes a través del tiempo.
No es tan común en los deportes, en especial los profesionales, escuchar sobre alguien que se asemeje a ese famoso personaje, dado que las actividades atléticas, casi en su totalidad, tienen un límite para mantenerse activos con posibilidades de triunfo.
Sin embargo, hay excepciones tan “excepcionales” que a veces resultan increíbles.
Ese es el caso de Julio César Franco, pelotero dominicano, que todavía, a pesar de décadas en los estadios, mantiene firme su decisión de seguir activo hasta los 66 años, edad a la cual, si no la cumplió, se mantiene bastante cerca.
Franco quizás no viva los 969 años que se le atribuyen a Matusalén, cifra realmente extravagante, pero en términos de mantenerse activo en un deporte que requiere mucha disciplina sería uno de los que más se le acercan.
Julio César es un atleta admirable por sus condiciones extraordinarias.
Que se sepa, Franco no tiene una situación económica precaria, y hasta prueba en contrario sigue activo en cualquier liga alrededor del mundo por amor al béisbol.
Otro que podría estar cerca, aunque no de Matusalén, pero sí de Adán (930) o Noé (950), es Bartolo Colón, quien a sus “40” años está realizando un trabajo sorprendente con los Mets de Nueva York, al punto que hoy lidera en triunfos en las Grandes Ligas.
Para muchos es una actuación increíble, teniendo en consideración que antes de tratarse con células madre se entendía que ya estaba “listo y servido”.
Los viejos valemos cada día menos en esta sociedad, y una muestra de esto son los “piropos elegantes” que les lanzan a cada momento, en especial cuando conducen un vehículo por nuestras calles y avenidas.
A quienes nos desvalorizan, que echen pa’ lante y traten de arribar a esa edad y que logren derribar el tiempo.
