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El impacto de la comunicación en la salud mental

Santo Domingo.- Hablar de salud mental continúa siendo un tabú en muchas partes del mundo y, en la República Dominicana, ese silencio todavía cuesta vidas.

El problema no radica únicamente en la escasez de recursos profesionales o en la insuficiencia de políticas públicas, sino también en la ausencia de una cultura comunicacional que promueva conversaciones honestas, empáticas y libres de juicios acerca de la salud mental.


Durante años, expresiones como “eso es cosa de locos” o “lo que usted necesita es orar” han sustituido diálogos urgentes y necesarios.

Se minimizan emociones, se ocultan síntomas tras el humor o la vergüenza, y se confunde el silencio con fortaleza.

Mientras tanto, el sufrimiento crece en voz baja, especialmente entre jóvenes y adultos que no encuentran espacios seguros para expresarse sin temor a ser señalados y ven deteriorarse su salud mental.


Desde la comunicación, el impacto en la salud mental es profundo. Callar por miedo, por pena o por desconocimiento intensifica el aislamiento y refuerza el estigma.

En cambio, cuando una persona se siente escuchada sin ser juzgada, puede iniciar un proceso de sanación. Hablar no lo resuelve todo, pero abre puertas donde antes solo existían muros.


En los hogares, las escuelas, los espacios laborales y los medios de comunicación es urgente revisar el lenguaje que utilizamos. Las palabras importan. Preguntar con interés genuino, evitar la ridiculización y validar emociones sin imponer respuestas son acciones simples, pero poderosas.

Asimismo, visibilizar historias reales y desmontar mitos contribuye a crear entornos donde decir “no estoy bien” deje de verse como debilidad y sea reconocido como un acto de valentía.


Romper el estigma de la salud mental no es tarea exclusiva de especialistas. Es un compromiso colectivo que comienza en la forma en que nos comunicamos. Porque cada vez que hablamos con empatía, construimos puentes. Y cada puente puede marcar la diferencia entre el acompañamiento y el abismo del silencio.

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La autora es conferencista y maestra de ceremonias. Posee múltiples maestrías en Manejo de Personal, Relaciones Públicas y actualmente, es doctoranda en Comunicación.

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