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El Gobierno italiano advirtió ayer de que el derecho de huelga podría quedar limitado en servicios públicos esenciales tras los perjuicios causados por los paros que afectaron en los últimos días al metro de Roma.
“Son bienes comunes, pertenecen a la colectividad”, dijo el ministro de Infraestructuras, Graziano Delrio, quien estimó que habría que “protegerles mejor de esas iniciativas de protesta, no siempre legítimas, que acaban por dañar a todo el país”.
“Creo que es justo que el disfrute de los bienes culturales se considere como un servicio público esencial”, explicó el ministro en una entrevista.