México.-La fuerza que impulsa la expansión económica estadounidense es igual a la debilidad de la recuperación, y se resume en una palabra: México.
Desde la baja de diciembre de 2009, el empleo en los Estados Unidos sumó 13,6 millones de trabajadores. Cuarenta y tres por ciento de dicho crecimiento, o sea 5,9 millones de trabajadores, provino de los hispánicos –algunos nacidos en los Estados Unidos, otros inmigrantes.
México es, sin duda, el mayor país de origen de los inmigrantes hispánicos en los Estados Unidos. La migración neta proveniente de América Latina desde la recesión ha sido mínima (se fueron más mexicanos de los que llegaron), de modo que esto puede verse más como un “dividendo demográfico” de la inmigración hispánica en los años 1980, 1990 y 2000.
Más hispánicos están ingresando en sus mejores años de actividad, o son demasiado jóvenes como para retirarse, contrariamente a la fuerza de trabajo en contracción de los estadounidenses blancos no hispánicos.
Excluyendo a los hispánicos, la fuerza de trabajo en los Estados Unidos se mantiene prácticamente sin cambios desde 2008.
Lo que ocurre con los trabajadores es que tienden a ser también gastadores. Desde 2012 hasta 2015, los hogares latinos representaron una parte significativa del crecimiento del gasto agregado. En el futuro, su impacto sobre el gasto en consumo probablemente será mayor que el de los “millennials” o los nacidos con la explosión demográfica (“baby boomers”).
Los estados con poblaciones hispánicas más bajas tienen economías que pueden considerarse en el mejor de los casos en un deterioro manejado, como Europa o Japón.
Michigan, estado muy industrial, tiene una de las poblaciones hispánicas más bajas del país, 4,6 por ciento de su población a 2012. Su fuerza de trabajo es igual que hace 22 años.
Su tasa de desempleo es de 4,5 por ciento, el nivel más bajo desde 2001 dado que los empleadores tienen dificultades para encontrar trabajadores.
No debería, pues, sorprender, que una compañía con sede en Michigan como Ford anunciara este mes que trasladará toda la producción de autos pequeños de Michigan a México, ya que los bajos márgenes de ganancia y una mano de obra escasa en Michigan hacen que producir autos allí resulte anti económico. Nueve de las once fábricas nuevas de autos construidas en Norteamérica desde 2011 están en México.
Este traslado al exterior no es necesariamente una mala noticia para los trabajadores de la industria automotriz de Michigan.
Ford reubicará su mano de obra local para producir productos de valor más alto como camiones y vehículos utilitarios deportivos (SUV).
Los diversos estados de gran crecimiento en el Sur y el Oeste y los estados blancos en gran medida de bajo crecimiento en el Noreste y el Midwest enfrentan desafíos diferentes en materia laboral, en ambos casos México tendrá que ser parte de la solución.
México aporta una parte tan importante de la fuerza de trabajo a Estados Unidos porque cuenta con el perfil geográfico y demográfico, una creciente fuerza de trabajo joven, y está al lado de los Estados Unidos.