El famoso bla, bla, bla
Desde hace años se ha hablado hasta la saciedad sobre la necesidad de invertir más recursos económicos y humanos en pro de lograr el desarrollo el deporte escolar en el país.
Para nadie es un secreto que en las escuelas y las universidades es donde se forjan la casi totalidad de los atletas de primer nivel.
Aquí se ha teorizado hasta más no poder en ese sentido, sin embargo, todo ha quedado en el aire, porque los propios organismos responsables de ponerlo en práctica, en la mayoría de los casos, no tienen peso específico.
Sencillamente, no les hacen caso, por lo que todo se queda en simples exposiciones teóricas, que se pierden en escritorios de funcionarios de segunda y tercera categoría.
Técnicos nacionales y extranjeros han efectuado decenas de congresos para que los gobiernos se vean compelidos a aplicar una política deportiva escolar coherente.
Pero la triste conclusión es que esas recomendaciones se echan al zafacón, por el desconocimiento total de quienes están encargados de aplicarlas.
Los países potencias de primer orden tienen el deporte escolar como máxima prioridad.
El actual ministro de Educación, Amarante Baret tiene un chance de oro, parar superar ese eslabón.
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