El evangelio según San Juan de la Maguana

German Marte
German Marte.

Se puede vivir sin oro, pero jamás sin agua.

Lo ocurrido estos días en San Juan no es un hecho cualquiera, no es una noticia más. Es, a mi entender, un hecho que marcará la historia del “Granero del Sur”, cuyos hombres y mujeres se levantaron en defensa de la naturaleza y rechazaron el oro seductor porque están conscientes de que el agua es vida. Es, como los evangelios, una buena nueva, un mensaje contundente que merece ser tomado en cuenta, como en efecto lo ha sido.

Es posible que muchos sanjuaneros aún no estén conscientes de lo trascendente de su lucha y de su triunfo. Pero su pequeño triunfo ya tiene asegurada una página en la historia dominicana, sin exageración alguna.

Todos los dominicanos debemos reconocer la valentía de los productores, los humildes campesinos, los profesionales, profesores, ecologistas, los sacerdotes católicos y los evangélicos que se unieron desde el inicio a su lucha en defensa de la cordillera Central.

Luchando de manera cívica, pero firme, en San Juan lograron evitar la destrucción de una parte vital de nuestra cordillera Central, un sistema montañoso donde se produce el 85 % del agua utilizada en el país, de acuerdo con la Academia de Ciencias de la República Dominicana.

Es cierto que el abandono y el olvido de los gobiernos han impedido que esta laboriosa provincia no haya logrado mayores niveles de desarrollo; pero, a pesar de esto, allí se produce una gran parte de las habichuelas, la cebolla y el maíz que se consumen en el país.

Eso lo entienden muy bien los pequeños, medianos y grandes productores, los jornaleros, los estudiantes y hasta los motoconchistas. También lo saben los propietarios de la empresa Gold Quest, pero a esta no le importaba el futuro de esa gente y menos el de sus tierras. Solo quería ocho años para explotar los yacimientos de oro, plata y otros metales que hay allí. A estos les importa un bledo si se seca o contamina el río San Juan, si se contamina toda el agua de la presa de Sabaneta.

Gracias a la lucha de San Juan, el presidente Luis Abinader reconoció que el proyecto minero no contaba con la imprescindible “licencia social” para su ejecución. El gobierno tiene sed de dinero y, sin duda, quería recibir unos cuantos millones de dólares adelantados; pero sabe que el costo político hubiera sido inconmensurablemente alto y reculó. Bien hecho. Digamos que escuchó el clamor de la gente.

Pero San Juan no solo derrotó las pretensiones de la minera, sino también a ciertos comunicadores, incluidos algunos nacidos allí, que, bien por falta de conciencia o porque son descendientes directos de Judas, salieron a defender las “bondades” del proyecto.

Los pueblos como San Juan, que luchan por causas justas, nos dejan una gran lección en estos tiempos en los que algunos piensan que todo está perdido.

El oro no quita la sed. El agua es vida.

Sobre el autor

German Marte

Periodista dominicano. Comentarista de radio y TV. Prefiere ser considerado como un humanista, solidario.