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El error estratégico de ocultar datos en salud

De mis más de 23 años de servicio prestado en la Administración pública, ocho de ellos los dediqué a gestionar la comunicación estratégica del Ministerio de Salud Pública, tiempo suficiente para conocer el vital sistema sanitario nacional.

Una de las principales lecciones aprendidas consistió en la necesidad de crear conciencia colectiva de que una sociedad que no goce de salud física y mental jamás podrá avanzar en términos económico y social, lo que implica que los gestores sanitarios deben disponer de los conocimientos, destrezas y habilidades para gerenciar adecuadamente el sistema de salud.

Aquí no funcionan la improvisación, la incapacidad ni las narrativas comunicacionales en procura de lograr una percepción positiva de parte de la población.

Teóricamente se pueden ocultar o maquillar las estadísticas, pero no el número concreto de enfermos ni de muertes provocadas por enfermedades.

Cada comunidad sabe contar sus enfermos y difuntos, aunque no aparezcan registrados en los boletines semanales de la Dirección General de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública o que para los medios de comunicación tradicionales haya dejado de ser parte de la agenda setting.

Confieso que, en medio del persistente incremento y persistencia de los casos de afecciones respiratorias, me sorprendió la tajante afirmación del ministro de Salud Pública, Víctor Atallah, en el sentido de que en República Dominicana “no hay aumento fuera de lo normal” de virus respiratorios, bajo el alegado de que “no es algo nuevo, ni inesperado”, sino que estos eventos ocurren todos los años en el país y la región del Caribe.

La reacción de la máxima autoridad sanitaria preocupa, en vista de que está alejada de la realidad. Hace muchos años que no se presentaba un panorama de esa naturaleza en el país, incluso antes de que llegara, alrededor de una década, la vacuna contra la influenza.

Dos factores pueden haber concurrido para que el doctor Atallah se pronunciara de esa manera, el primero su vida profesional ha sido en un consultorio, sin conocimiento integral del sistema de salud; y, la segunda, el deseo de montarse en la narrativa gubernamental de negar todas aquellas realidades que con potencial de generar percepción negativa.

Apenas habían transcurrido unas 24 horas del referido pronunciamiento cuando se conocía la noticia de que las autoridades sanitarias del Aeropuerto Internacional Las Américas activaron un protocolo de vigilancia especial como medida preventiva frente al aumento de casos de influenza en Puerto Rico y la alerta epidemiológica por un brote del virus Nipah en la India.

La idea es detectar de manera temprana cualquier síntoma sospechoso en pasajeros y tripulaciones, en coordinación con las autoridades migratorias, aeroportuarias y de salud pública, siguiendo los lineamientos internacionales de prevención y control de enfermedades.

Las enfermedades derivadas de los virus respiratorios son de notificación obligatoria para los centros de salud dominicanos, pero el país se ha caracterizado, históricamente, por un alto subregistro epidemiológico.

Ahora más que nunca, el mundo constituye una verdadera aldea global, por lo que República Dominicana, cuya economía depende mucho de la industria turística, debería poner su mirada en la prevención del virus Nipah, que, según la Organización Mundial de la Salud, se trata de un patógeno que puede provocar desde cuadros asintomáticos hasta enfermedades respiratorias agudas y encefalitis, con una tasa de mortalidad estimada entre el 40 % y el 75 %, y sin que exista hasta el momento tratamiento ni vacuna específica.

La recomendación al ministro Atallah es que las enfermedades no conocen de política, y que hay que evitar caer en el error de ocultar datos ante amenazas sanitarias.

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Periodista, catedrático universitario.

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