El efecto contagio de la FED en la economía dominicana

Economista Tomás D. Guzmán Hernández
Economista Tomás D. Guzmán Hernández

Un dicho muy corriente y popular dice que cuando EU estornuda nosotros tenemos resfriado. El manejo prudente de la política monetaria en los momentos actuales, es de vital importancia, la idea de no correr riesgos innecesarios es cada día un acto obligado de fe. Las medidas tomadas por la FED el año pasado de ir rebajado las tasas de interés impactaron al mundo entero.

Las reducciones comenzaron en septiembre de 2025, seguidas por nuevas rebajas en octubre y diciembre de 2025. Tras el tercer recorte en diciembre de 2025, la tasa de interés de referencia de la FED se situó en un rango objetivo de 3.50% – 3.75%. Los recortes fueron una respuesta a la desaceleración económica y el enfriamiento del mercado laboral estadounidense, a pesar de la incertidumbre inflacionaria provocada por los nuevos aranceles comerciales.

Estas rebajas sirvieron a nuestra economía para también reajustar las tasas de Banco Central. En octubre, del año pasado redujo su tasa de política monetaria en 25 puntos básicos, situándola de 5.75% a 5.50% anual. Las tasas bancarias a su vez, como resultado de la política del BCRD, las tasas de interés activas promedio ponderado de la banca múltiple disminuyeron de forma constante, pasando de aproximadamente 14.99% en mayo de 2025 a niveles cercanos al 13.2% – 13.6% hacia el cierre de ese año y enero de 2026.

El manejo de la crisis producto de la guerra entre EU-Israel contra Irán obligará a reajustar tasas en el corto plazo. En efecto, las pérdidas billonarias que originará es fácil predecir el impacto sobre la tasa de interés. Para evitar una depresión mundial el poder de la política monetaria estadounidense provocará un aumento de los precios de los activos para inducir el flujo de capitales hacia los centros financieros aplicado medidas no convencionales.

Necesitarán introducir la compra de bonos no gubernamentales (no convencional) conocida como flexibilización cuantitativa para apuntalar la economía como la convencional que se venía aplicando del recorte de las tasas de interés hasta diciembre del pasado año. Al no poder bajar todavía más la tasa de interés, la FED podrá recurrir a programas de compra de activos que expanda masivamente su balance.

Existen preguntas fundamentales relacionados a los efectos contagios dirigidas a controlarlos o contenerlos y hacerle frente. 1era Incidirán las modificaciones imprevistas de la política monetaria estadounidense en los flujos de capitales y los precios de los activos en el mercado local (sabemos que sí) pero en qué medida? Esto será objeto de la mayor atención de las autoridades del BCRD.

2do Los efectos de las modificaciones repentinas de la política monetaria estadounidense incidirán en las condiciones económicas internas nuestras para ayudarnos o perjudicarnos a amortiguar el impacto recibido de las decisiones la gran potencia del norte.

El elemento sorpresa (o imprevisto) de los anuncios de la política monetaria en Estados Unidos nos ofrecen una señal de cómo tratar el detonante de los contagios y más tomando en cuenta que Kevin Warsh reemplazará a Jerome Powell en mayo próximo, lo cual añade más incertidumbre.

Para los economistas es crucial “controlar” el elemento sorpresa de los anuncios de política monetaria, o sea el grado en que un anuncio se aparta de las expectativas de los mercados. Un elemento importante de esos anuncios es su contenido informativo. Brindan información acerca de las proyecciones futuras del BC estadounidense respecto de los niveles de las tasas de política monetaria. Es el conocido factor de señalización de los anuncios. Pero también se añade otra información denominada factor de mercado.

Mediante estas comunicaciones la FED transmite información sobre disponibilidad de bonos para los inversionistas privados, así como los riesgos que pudieran afectar el crecimiento y el aumento de la inflación (o las incertidumbres al respecto). Las dos dimensiones de los anuncios (el de sorpresa, y el contenido informativo) pueden observarse en los precios de los bonos en el corto plazo.

Lo cierto es que el efecto contagio se ha intensificado en los últimos tiempos se examinó (por parte del FMI) la reacción de 21 economías de mercados emergentes gran parte de Latinoamérica y el sudeste asiático ante 125 anuncios de política monetaria de Estados Unidos y se concluyó que las “sorpresas” surten un efecto inmediato en la afluencia de capitales y el movimiento de los precios de los activos de las economías de mercados emergentes.

Pero los países cuyos parámetros económicos fundamentales eran más sólidos sufrieron un menor impacto por contagio. Aplicando política monetaria no convencional se amortiguó significativamente cuando el crecimiento del PIB no fue más alto y el saldo de la cuenta corriente no experimentó cambios en su comportamiento. Los mercados financieros más grandes atraen más inversionistas extranjeros, muchos compradores y muchos vendedores y estos aumentan la volatilidad en la liquidez que se intensifica con el efecto contagio.

Cuando se toma en cuenta la liquidez de los mercados hay prueba de que los más grandes están más expuestos a contagios mayores. No sorprende el hecho que la política monetaria de EU tenga repercusiones en el resto del mundo, en vista de su predominio en los mercados financieros internacionales.

Si se desea evitar un contagio profundo es necesario adoptar políticas propias en los tiempos buenos, para evitar el contagio profundo a fin de reducir al mínimo el riesgo de alcanzar el límite cero en los malos.

Estas políticas deben abarcar otros elementos macroeconómicos claves tales como el gasto y los impuestos, con el objeto de estabilizar la relación entre la deuda y el PIB tratando de reducir el déficit fiscal o brecha y por ende el endeudamiento.

Finalmente, para la mitigación los efectos de las “sorpresas” de mercado la FED deberá concentrarse en minimizar el shock de rendimiento de los bonos a largo plazo dejando que se venzan esos activos, en vez de ofertar de nuevo creando expectativas y especulaciones en los mercados que afecten a los inversionistas si se hacen a más bajo valor que los anteriores.

Sobre el autor

Tomás Guzmán Hernández

Economista y contador público, egresado de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) con maestrías en Administración Pública (PUCMM), Manejo Sostenible del Agua (PUCMM), Contabilidad Tributaria (UASD) y Riesgo de Desastres y Gobernanza ...