El Dulus, la aeronave ensamblada por la FARD que despertó el interés de Honduras

  • ¿Qué tiene esta aeronave que ha llamado la atención de un gobierno extranjero?

Fuerza Aérea inicia pruebas de vuelo de su quinto TP-75 Dulus
Fuerza Aérea inició el pasado año pruebas de vuelo de su quinto TP-75 Dulus.

Santo Domingo. El interés expresado por el presidente de Honduras, Nasry Asfura, en adquirir aeronaves TP-75 Dulus y otros equipos producidos por la Industria Militar Dominicana puso nuevamente en primer plano uno de los proyectos más relevantes que desarrolla el Gobierno para ampliar sus capacidades en materia de aeronáutica y defensa.

Durante su visita oficial este fin de semana, Asfura confirmó que su ggobierno mantiene conversaciones para explorar la adquisición de estas aeronaves y de otros equipos desarrollados localmente como vehículos brindados.

“Estamos muy interesados en tener acceso a los aviones Dulus y a los vehículos blindados ensamblados en el país", afirmó Asfura, al explicar que estos equipos podrían contribuir al fortalecimiento de las capacidades de seguridad de Honduras frente al narcotráfico, el terrorismo y el crimen organizado.

Pero ¿qué tiene el TP-75 Dulus que ha llamado la atención de un Gobierno extranjero?

Una aeronave concebida para entrenamiento y patrullaje

El TP-75 Dulus es una aeronave ligera que combina funciones de entrenamiento con capacidades para operaciones de patrullaje. Su incorporación al esquema operativo de la Fuerza Aérea de República Dominicana (FARD) ha permitido, además, ampliar la experiencia de sus técnicos y pilotos en el desarrollo y utilización de una plataforma.

La propia FARD ha documentado el empleo del TP-75 Dulus en misiones de patrullaje sobre la línea fronteriza. En octubre de 2024, dos pilotos realizaron a bordo de esta aeronave un recorrido por toda la frontera terrestre, desde Monte Cristi hasta Pedernales, como parte de las labores de vigilancia del espacio aéreo.

El proyecto de ensamblaje del Dulus también forma parte de la planificación estratégica de la institución. El Plan Estratégico Institucional 2025-2028 de la Fuerza Aérea Dominicana contempla elevar progresivamente la capacidad de ensamblaje del TP-75 Dulus, desde dos aeronaves ensambladas en 2024 hasta alcanzar diez en 2028.

El modelo utilizado como base para el proyecto dominicano es una aeronave ligera de la familia Tucano de Flying Legend. Su configuración incorpora un motor Rotax 915 iS turboalimentado de aproximadamente 141 caballos de fuerza, tren de aterrizaje retráctil y capacidad para operar con combustible convencional.

Entre sus características se encuentran una velocidad de crucero de alrededor de 150 nudos, un techo operacional cercano a los 12,000 pies y una autonomía aproximada de cinco horas y media, que puede ampliarse mediante tanques externos.

La aeronave también incorpora sistemas orientados a incrementar la seguridad durante el vuelo, entre ellos un paracaídas de emergencia integrado y alertas para advertir al piloto ante situaciones como una pérdida de sustentación o una aproximación peligrosa al terreno.

Más allá de sus prestaciones, uno de los principales atractivos del Dulus es el costo de adquisición y operación.

El precio estimado de la aeronave ensamblada bajo este esquema ronda los US$325,000, mientras que el costo puede alcanzar aproximadamente los US$350,000, dependiendo de la configuración y del modelo base adquirido para el proyecto.

El costo operacional constituye otra de sus ventajas. Se estima en unos US$60 por hora de vuelo, una cifra considerablemente inferior a la de aeronaves de entrenamiento más antiguas utilizadas por la FARD.

Esta diferencia permite disponer de una plataforma para entrenamiento y vigilancia aérea con un gasto operativo relativamente bajo, un elemento particularmente atractivo para países que necesitan ampliar sus capacidades aéreas sin asumir los costos de operación de aeronaves de mayor tamaño y complejidad.

El aspecto más significativo del proyecto Dulus, sin embargo, no está únicamente en la aeronave, sino en el conocimiento técnico que adquiere el país mediante su ensamblaje.

La FARD ha convertido la Base Aérea de San Isidro en uno de los escenarios donde se desarrolla esta experiencia. El Gobierno dominicano ha presentado el proyecto como parte de una estrategia más amplia para fortalecer la industria militar dominicana y generar capacidades nacionales en áreas como aeronaves, drones, vehículos blindados y otros equipos destinados a la seguridad y la defensa.

La propia FARD señala que el ensamblaje de los Dulus forma parte de los esfuerzos para fortalecer la capacidad operativa, la seguridad aérea y el desarrollo de la industria aeronáutica nacional.

El proyecto también ha despertado interés de otras delegaciones militares de la región. La FARD ha recibido visitas de oficiales extranjeros que han recorrido las instalaciones del proyecto TP-75 Dulus para conocer de cerca la plataforma y las capacidades aeronáuticas que desarrolla República Dominicana.

El anuncio de Asfura agrega ahora una dimensión comercial y regional al proyecto.

Durante su recorrido por San Isidro, el presidente hondureño pudo observar directamente el proceso de ensamblaje del Dulus y conocer las capacidades de la industria militar dominicana. Posteriormente afirmó que su Gobierno había iniciado conversaciones con Abinader para explorar la adquisición de aeronaves Dulus y vehículos blindados Furia.

Para República Dominicana, el interés hondureño representa algo más que una posible venta de aeronaves. Si las conversaciones avanzan hasta concretar una adquisición, sería una señal de que las capacidades desarrolladas localmente pueden trascender las necesidades de las Fuerzas Armadas dominicanas y proyectarse hacia otros países del Caribe y Centroamérica.

La visita de Asfura sirvió así como una vitrina para mostrar una industria militar dominicana que hasta hace pocos años tenía una participación mucho más limitada en el desarrollo y ensamblaje de equipamiento militar.

El Dulus se encuentra en el centro de esa transformación: una aeronave de bajo costo, utilizada por la FARD en entrenamiento y patrullaje, pero que al mismo tiempo funciona como plataforma para acumular conocimiento, formar personal técnico y sentar las bases de una industria aeronáutica dominicana con aspiraciones de crecer más allá del mercado nacional.

El interés de Honduras coloca ahora ese proyecto ante un nuevo escenario: pasar de ser una capacidad desarrollada para uso de la Fuerza Aérea Dominicana a convertirse potencialmente en uno de los primeros productos de la industria militar dominicana con posibilidades de alcanzar otros mercados de la región.

Sobre el autor

Joan Vargas

Joan Kennedy Vargas, periodista dominicano. Cubre la fuente de la Presidencia de la República, Policía, Fuerzas Armadas y DNCD.