El dinero mal manejado
Tras la publicación del reportaje que resalta como muchos padres afectan las carreras de sus hijos como jugadores profesionales por gastarles el dinero de sus bonos en vanidades, he recibido muchos reportes directos sobre esa cruda realidad.
Entre esos reportes hubo uno que me llamó la atención y me resisto a creerlo y es el que tiene que ver con el jugador Gustavo Cabrera, quien tan reciente como el 2 de julio de 2012 recibió US$1.3 millón de los Gigantes de San Francisco.
Según el reporte, que lo tomo de manera extraoficial y en verdad me resisto a darle crédito alguno, supuestamente Cabrera tiene su carrera en vilo, debido a que su madre le ha gastado casi todo su dinero y él, incómodo por esa situación, le pegó un manotazo a una puerta de cristal y un vidrio le cortó los tendones de la muñeca derecha.
En la actualidad se recupera, pero no se sabe si volverá a jugar.
Otro reporte me lo dio un tío de un jugador de los Nacionales de Washington, quien pidió reserva de su nombre, me dijo que al leer el artículo se sorprendió, debido a que narra lo mismo que está sucediendo con su sobrino, que debido al mal uso que les están dando sus padres al dinero que por concepto del bono recibieron, el muchacho, por la preocupación, presenta un tremendo retroceso.
Los padres deben entender que las organizaciones de Grandes Ligas les entregan un bono a los muchachos como un seguro de vida, ya que la carrera del béisbol no es tan divina como se ve desde afuera.
El trayecto para llegar a las Grandes Ligas es muy difícil, y los que no tienen nada las pasan peor.
Recuerdo que el buen amigo Quique Cruz siempre me decía que le enviaba constantemente dinero a su hijo Quiquito por los trabajos que éste pasaba, hasta para comer.