El desempeño económico
Todas las cifras recién expuestas por diferentes fuentes oficiales afirman que la economía dominicana continúa experimentando un buen desempeño económico, revelando un crecimiento sostenido de las actividades comerciales y productivas, una muy baja tasa de inflación, estabilidad cambiaria y expectativas halagadoras.
Todo ello a pesar de algunas contradicciones en cuanto a las cifras de las exportaciones, el desempleo, los niveles de miseria y pobreza, y rebatiñas atinentes a la legislación aduanera y el comportamiento del sector eléctrico.
Esta visión optimista ha sido avalada por diferentes fuentes internacionales, como la OECD, Banco Mundial, CEPAL, entre otros, y ahora también por la banca privada internacional, representada por la J. P. Morgan, quienes en su último informe destacan el superávit experimentado en la cuenta corriente del país, que atribuyen a los ingresos del turismo, las remesas y la caída en la factura petrolera.
Igualmente citan la posibilidad de que el déficit del 2015 se reducirá a un 1.6% del Producto Bruto Interno, el más bajo de los últimos 10 años.
Este aparente buen desempeño económico enfrenta serios desafíos con la reinante situación política, ya que el horizonte de una campaña electoral con una población tan polarizada y con las evidentes diferencias internas en el partido en el poder, podría traer consigo variaciones sensibles en los principales índices macroeconómicos, capaces de modificar el desempeño exhibido.
Los otros desafíos estriban en la necesidad de reducir aun más los déficits fiscales como antesala para desacelerar la tasa de crecimiento del endeudamiento interno y externo, incluyendo el déficit del Banco Central.
Este, junto a la imperiosa necesidad de resolver el desempeño del sector eléctrico son los elementos modulares de las debilidades de nuestra economía. Y nada de este buen desempeño tiene significación, si el mismo no sirve para mejorar la calidad de vida de nuestros conciudadanos, objetivo primordial de la actividad económica.
