Santo Domingo. El presidente de la Cámara de Diputados, Alfredo Pacheco, habría realizado un acto de sacrificio político que podría generarle dividendos futuros a su favor en sus aspiraciones a la secretaría general del Partido Revolucionario Moderno (PRM), al criticar públicamente la remoción de personal tras los cambios anunciados por el Poder Ejecutivo.
En tono airado, Pacheco cuestionó a los “arribistas”, personas que —a su entender— se aprovechan de los partidos gobernantes y luego los abandonan cuando estas organizaciones entran en crisis.
Incluso, se atrevió a insinuar que el mandatario estaría actuando con desesperación al asumir dichos cambios en procura de lograr una gestión de gobierno más eficiente.
Si bien su discurso ha sido cuestionado fuera del PRM, la realidad es que se trata de una forma de pensar compartida por muchos de los integrantes de la organización oficialista, que en su momento tenían en Guido Gómez Mazara una vocería fija, pero que con el tiempo se ha diluido y/o ha perdido frontalidad.
Es así como la reciente reacción de Pacheco podría tratarse —o no— de una estrategia elaborada que le sume puntos en sus ya anunciadas aspiraciones de ocupar la Secretaría General del PRM.
Equilibrio de poder en el PRM
El Partido Revolucionario Moderno (PRM) ha segmentado su equilibrio de poder en dos grandes bloques desde su fundación, tras la ruptura definitiva del Partido Revolucionario Dominicano.
El presidente Luis Abinader y el expresidente Hipólito Mejía han encabezado esas facciones a lo interno de la organización oficialista sin que se produjeran mayores traumas, lo que les permitió consolidarse en el pasado proceso electoral como la fuerza política dominante en la República Dominicana.
De cara a mediados de 2026, se espera que, mediante acuerdos internos, se procure mantener ese equilibrio que, de manera visual, ha quedado distribuido entre la presidencia del partido y la Secretaría General.
Según la planificación de la organización, la convención interna está pautada para realizarse entre los meses de mayo y junio de este año.
En ella se escogerán, además, los miembros de la Dirección Ejecutiva y la Dirección Central, así como las direcciones provinciales y municipales junto a sus respectivas secretarías.
Quienes actualmente ocupan esas posiciones —José Ignacio Paliza en la presidencia y Carolina Mejía en la Secretaría General— ya acumulan dos períodos al frente de la organización.
La eventual salida del poder de Luis Abinader posiciona a Paliza como el candidato natural para asumir la dirección del partido y encauzarlo hacia su futuro político.
Bajo esa lógica, se entiende que el segundo puesto continúe en manos de alguien que represente los intereses del sector de Hipólito Mejía, toda vez que Carolina Mejía, quien hoy ocupa la posición, presumiblemente se concentrará en sus aspiraciones presidenciales.
El punto neurálgico es que la Secretaría General debe estar, o al menos eso se entiende, en manos de un dirigente afín al sector de Mejía, a los fines de evitar disputas que puedan escalar a gravedad.
¿Pacheco en busca de apoyo?
En ese contexto, la oposición abierta de Pacheco a Abinader —algo que pocos se atreven a hacer tratándose de un presidente en ejercicio— podría permitirle al dirigente, quien aspira públicamente a la Secretaría General del PRM, concitar el apoyo del sector de Hipólito Mejía, apoyo que, como ya dijimos, parece casi imprescindible para ocupar la posición.
Hasta hace apenas semanas, Pacheco contaba con el respaldo de la mayoría de los diputados del partido, no así de aquellos que se identifican abiertamente con el proyecto político de Carolina Mejía.
Su reacción es tal vez un guiño, al sector de Hipólito Mejía quien se ha mantenido en actividad política permanente ya sea promoviendo a su hija Carolina así como consolidando su liderazgo en la organización.