El derecho a violar la ley

Claudio Caamaño Vélez.
Claudio Caamaño Vélez

El otro día estaba haciendo ejercicio en el malecón de Santo Domingo. Lo cual hago con relativa frecuencia en las primeras horas de la mañana. Ya en muchas ocasiones he denunciado que los motoristas usan el área peatonal, lo que representa una molestia y un peligro.

Decidí hacer un video para llamar la atención de las autoridades responsables de evitar que eso ocurra. Mientras lo hacia pasó un motorista, vio que lo grabé, y se paró un poco más adelante a vociferar cosas. Otra persona que también hacía ejerció le reclamó su actitud y el motorista le ofreció una puñalada.

Eso me hizo reflexionar sobre el derecho que las personas han llegado sentir de violar la ley. Claro, dirá el motorista: “Yo hago esto todos los días, y este está jodiendo ahora”.

Pero eso es solo un ejemplo de lo que pasa en muchos aspectos de la vida nacional. Desobedecer la ley se ha vuelto un derecho fundamental. Y uno de los más ejercidos.

Pero la culpa no es de quienes violan la ley, la culpa es de quienes han permitido que eso ocurra. La culpa es de los responsables de hacer cumplir la ley, los que tienen ese deber y cobran para eso.

Las instituciones públicas, el Estado como tal, su principal función es esa: hacer cumplir la ley. Esa es la razón por la cual las personas reconocen su autoridad y contribuyen con sus impuestos.

Tenemos una maquinaria estatal compleja y costosa. Desde quienes hacen las leyes, quienes las ejecutan, hasta quienes deben perseguir sus violaciones.
¿Es mucho pedir tener un país donde se cumpla la ley?