El Cibao es Gigante
La mayoría de los fanáticos deseaba el triunfo de las Estrellas sobre los Gigantes, pero como dice el refrán “se les peló el billete”.
Cuando los petromacorisanos ganaron los dos primeros partidos con un total de 18 carreras, se creyó que sus rivales estaban a las puertas del infierno.
Sin embargo, en béisbol no hay nada escrito, aparte de que como dije en esa ocasión, las Estrellas no eran tan buenas para vencer tan fácil, ni los Gigantes tampoco eran tan malos para dejarse vapulear.
Desde antes de iniciar la final se veía a los cibaeños mucho más compactos, más calidad, si se comparaban jugador por jugador, excepto en esos dos choques en que el bateador designado era Robinson Canó, cuya salida fue un factor que tuvo efectos mortales, dada la motivación que impregnaba a todos.
Precisamente, desde ese momento comenzó a descalabrarse la maquinaria verde, que sigue sin obtener una corona tras 48 años de duro batallar.
Mientras tanto, los Gigantes lograron su primer título tras cumplir mayoría de edad, es decir, 18 años de accionar, primero con el nombre de los Indios y luego como los Pollos. Felicitaciones, por tan merecido triunfo.
