El avión presidencial, un tema que no gusta

Elías Brache
Elías Brache.

Existen temas que nunca tienen un buen momento para tratarse, temas que crispan, que “no son prioritarios”, este siempre será etiquetado como uno de ellos.

A mis 58 años, no recuerdo haber escuchado nunca que la Presidencia de la República haya poseído un avión para uso del presidente de turno. A mi memoria solo llega aquel famoso helicóptero “Delfin” para uso doméstico del presidente Joaquin Balaguer. No tengo idea de si existe, y de ser así, si está operacional.

Actualmente, el presidente Abinader recurre a aviones privados para sus traslados, una alternativa que podría ser más económica que adquirir y mantener un avión para uso del jefe de Estado. Sin embargo, veamos algunos aspectos de lo que implica el uso de aviones privados. Un avión privado, como es lógico, siempre estará en manos privadas y surgen muchas preguntas:

¿Quién puede asegurar que el mismo recibe el mantenimiento adecuado? ¿Alguien ha depurado los técnicos que proveen ese mantenimiento? ¿Con que calificación profesional proveen ese mantenimiento? ¿Quiénes son los pilotos? ¿Si son empleados privados, al servicio de quién? ¿Alguien los depuró?

Si la aeronave que normalmente usa el presidente de la república no está disponible, ¿debe este usar otra aeronave con otro equipo de mantenimiento y otros pilotos? ¿Qué tiempo hay para verificar controles, mantenimiento y depuración de la nueva tripulación?

Las opciones de capacidad del avión siempre dependerán de la disponibilidad del mercado. Es decir, si el presidente de la República debe viajar de urgencia a Europa y no hay aviones privados con esa autonomía disponibles de inmediato, habría que pagar más y esperar, por ejemplo, a que llegue uno desde Florida para poder salir. Y, de nuevo: ¿quién inspecciona, controla y depura la aeronave y a su tripulación en una emergencia?

República Dominicana, un socio vital contra el narcotráfico, terrorismo y otras acciones delincuenciales, ¿debe continuar transportando su presidente de turno de forma literalmente aleatoria?

Siempre habrá la oportunidad de planear alternativas menos costosas, por ejemplo, en viajes planeados con antelación. Pero lo que no habrá oportunidad es si algún día esta apuesta de ceder la seguridad de los viajes del presidente al sector privado falla.

Está claro que este rompecabezas logístico no funciona herméticamente, y ojo, que estas letras no son para que “Abinader compre un jet”, sino para que con casi 50 billones de pasajeros cada año, no sigamos jugando a la ruleta rusa con la máxima autoridad del país.

Ojalá no fuera necesario, pero República Dominicana debe tener su propio avión presidencial, operado por tripulación dominicana, resguardado por los organismos de seguridad del Estado, correcta y estrictamente mantenido por técnicos calificados y depurados por organismos de inteligencia. Aeronave que servirá para transportar y responder únicamente a las ordenes del presidente de turno.

Esa es la realidad, aunque el tema no guste.

Sobre el autor

Elías Brache

Vice canciller de la Republica, gerente del Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (Indotel) y Cónsul General en la ciudad de Chicago, Estados Unidos de América.