El análisis económico y las políticas públicas
Cuando se realiza una evaluación económica sistemática o con criterios metodológicos aferrado a la objetividad, se puede afirmar que se está ante un análisis económico, ya sea de la sociedad, la actividad económica, la dinámica empresarial y los gobiernos, lo cual impacta en el bienestar o la rentabilidad. No obstante, el análisis económico debe de estar fuertemente acompañado de datos y argumentaciones sostenibles que permitan entender el comportamiento de los mercados, valorar costos-beneficios y cimentar la toma de decisiones.
Es importante resaltar que no se debe confundir el análisis económico con una descripción de datos o una sobrecarga de información descriptiva ni con gráficos inentendible a simple vista. Al respecto, el economista Gregory Mankiw (2014), sostiene que los principios del análisis económico son fundamentales para estudiar la economía como ciencia social e interpretar la curva de incertidumbre y los resultados económicos que de esta pueden derivarse.
Y es que el análisis económico ha de reflejar la respuesta humana a las modificaciones sistemática que se engendran en el entorno internacional y la política económica, lo cual incide en el comportamiento de la economía doméstica. Por tales razones, se debe entender que los resultados macroeconómicos contienen, no solo incertidumbre económica, sino también incertidumbre derivada de los resultados del entorno regional y global.
A la Luz de la razón, se entiende que la profundidad debe ser parte esencial de un análisis económico ya que esta sustenta el alcance y el rigor del estudio que se expone al público y al debate crítico. Y es que los análisis económico a profundidad son instrumentales analíticos cuyo objetivo es identificar y evaluar el riesgo de los desequilibrios macroeconómicos en una coyuntura determinada, cimentado en causas y efectos.
Por lo planteado, es válido establecer la diferencia entre un informe económico y un análisis económico, aunque la frontera que lo separa es una línea invisible. En efecto, un informe económico se sustenta en una recopilación y presentación organizada de datos y métricas que permite describir una realidad económica y social determinada. Por su lado, el análisis económico es la interpretación crítica de esos datos y métricas para entender las causas, proyectar posibles escenarios y tomar decisiones orientadas a desarticular el ciclo económico.
Resulta evidente que los asuntos económicos componen un aspecto primordial del desarrollo social de una economía, ya que influyen en las decisiones políticas, la estabilidad social y el bienestar individual y colectivo en la sociedad. Es por tales razones que el análisis económico es muy relevante, en el entendido de que al interpretar las informaciones investigadas genera la inquietud de por qué ocurre determinado evento, del cual surgen los conocimientos para la toma de decisiones de política económica y/publicas, mientras que el informe económico solo se enfoca en lo que sucedió, limitándose de esta manera a organizar y presentar datos brutos carentes de esmero reflexivos.
Es válido precisar que un informe económico tiene un gran mérito ya que permite construir ideas precisas sobre lo que ocurre en una economía, pero tiene la desventaja de que es fácil de manipularse, ocultar realidades y la fragilidad de la dinámica del curso de la economía. Pero en el caso del análisis económico, este por su propia rigurosidad y metodología investigativa sobre la cual se comenta, es más exigente y tiene mayor profundidad analítica y credibilidad.
También es importante resaltar el enfoque temporal entre un análisis económico y un informe económico. Pues el análisis económico en su esencia debe contemplar el largo plazo e incluir multiplicidad de variables que inciden en el patrón de comportamiento de la economía, en tanto que, el informe hace énfasis en la situación económica coyuntural, pero ambos representan ser útil para planificar estrategias de inversión y ahorro a mediano y largo plazo, sin caer en el simplismo para construir narrativas con imaginarias expectativas de confianza.