El 8 de abril, las lluvias y sus inundaciones otra vez
La madrugada del 8 de abril de 2026, la capital dominicana se inundó de lágrimas, convertidas en intensas lluvias provocadas por una vaguada, como si la naturaleza sintiera el dolor que embarga al pueblo dominicano por las 236 personas que fueron a divertirse el lunes 8 de abril de 2025 y terminaron sepultadas bajo los escombros del desplome del techo de la discoteca Jet Set.
El presidente Luis Abinader, debido a los desastres naturales provocados por las históricas precipitaciones del miércoles 8 de abril de 2026, manifestó en rueda de prensa desde la sede del Centro de Operaciones de Emergencias (COE): “Ningún sistema de drenaje pluvial está preparado para soportar lluvias de hasta 400 milímetros, en medio de las inundaciones que han afectado gran parte de la República Dominicana, incluyendo el Gran Santo Domingo”.
Si bien es cierto lo afirmado por el presidente Luis Abinader, de que no hay sistema de drenaje que resista 400 milímetros de lluvia, también es muy importante destacar que el drenaje pluvial en Santo Domingo ha colapsado debido a que, desde hace 30 años, ningún gobierno ha hecho lo suficiente para resolverlo. A esto se suma la desidia con la que se ha enfrentado este gravísimo problema de las inundaciones, que laceran la dignidad humana por la falta de un sistema adecuado.
No obstante, los gobiernos tienen pleno conocimiento de los efectos del cambio climático, donde la precipitación media en República Dominicana es de 1,300 a 1,600 milímetros al año en condiciones normales.
Es de todos conocido que eventos atmosféricos han generado grandes cantidades de lluvias en muy corto tiempo, para los cuales la planificación de las autoridades ha sido prácticamente nula, lo que ha provocado inundaciones que deterioran el bienestar humano, con pérdidas de vidas y económicas.
Como ejemplo, se pueden citar los fenómenos naturales que impactaron el país el 4 de noviembre de 2022, con acumulados de 265 milímetros de lluvia en apenas 1 a 5 horas; así como las precipitaciones de noviembre de 2023, que generaron 434 milímetros en un intervalo de 1 a 3 horas en la provincia Santo Domingo y el Distrito Nacional.
De igual forma, las lluvias provocadas por los efectos de la tormenta Melissa el 29 de octubre de 2025, que se convirtió en huracán categoría cinco, con vientos de hasta 295 km/h, según el Centro de Huracanes de los Estados Unidos (NHC), impactaron con fuerza el Gran Santo Domingo y el Distrito Nacional.
Ante este panorama, el Gobierno central y los gobiernos locales deben abocarse a respuestas sostenibles y continuas de manera inmediata frente a la situación precaria que vive la población dominicana por las constantes inundaciones, producto de la falta de alcantarillado pluvial y sus efectos devastadores, traducidos en pérdidas materiales y humanas.
Se hace urgente implementar un programa real de mantenimiento rutinario y constante de las infraestructuras: imbornales, alcantarillas, pozos filtrantes, registros, aceras, contenes y cañadas.
Asimismo, resulta imprescindible desarrollar programas de gestión de aguas pluviales, acompañados de políticas de educación pública sobre el manejo adecuado de los desechos sólidos.
