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Educación financiera sin justicia financiera

De forma recurrente observamos cómo diversas personas y plataformas hablan sobre educación financiera en los medios tradicionales y digitales. De primera mano, creo firmemente que es importante abordar este tema, porque permite a las personas conocer algunas herramientas técnicas que pueden utilizar para manejar mejor sus finanzas.

Sin embargo, con el auge de las redes sociales y de estos videos que creen decirte todo en un minuto, muchas personas han ido asumiendo estos consejos financieros como parte de su vida diaria, dejando de lado muchas interrogantes que deberíamos hacernos al hablar de un asunto que, más que sencillo, es bastante profundo y complejo.

La realidad de nuestro país no hace esquina con la educación financiera doméstica. Por más que se quiera, no existen los números en las familias dominicanas para decirles a las personas que su situación financiera depende únicamente de ellas, dejando de lado las realidades de nuestro sistema y su estructura económica.

Según el Índice de Calidad del Empleo de la República Dominicana (ICE-RD) del año 2024, realizado por el Ministerio de Hacienda y Economía, el 70.1 % de los ocupados no percibía un ingreso laboral suficiente para cubrir la canasta de bienes y servicios básicos del hogar. Es decir, estamos hablando de que casi tres cuartas partes de nuestra gente tienen dificultades para enfrentar, por lo menos, el consumo básico.

Para ir desmontando a esos individuos que aparecen en las redes y que en muchos casos afirman que las personas no tienen un salario decente por asuntos relacionados con sus capacidades, debemos puntualizar también el dato del mismo estudio, el cual indica que el 49.8 % de los trabajadores con al menos un grado universitario no pueden costear la canasta básica.

Para seguir respondiendo a las teorías que persisten y que alaban la educación financiera doméstica, como aquellas que dicen que, si las personas no tienen un salario digno, entonces deben buscar alternativas como el microemprendimiento, parece que tampoco se revisan los informes que se elaboran cada año. Para no ir muy lejos, según Alegra, 8 de cada 10 MiPymes mueren en fase temprana en el país. Es decir, no estamos hablando de que el problema sea el individuo, sino el sistema en el que vivimos.

Ese recurso de seguir sacando como ejemplo a un señor que vendía chinas en la esquina del barrio debemos superarlo y comenzar a hablar de este tema de forma integral. Continuar hablando de finanzas personales asumiendo al individuo como culpable de su realidad es algo injusto y que carece de sentido, incluso de humanidad.

Debemos promover un debate sano, sin pasiones, que busque soluciones a las situaciones financieras que enfrentan las familias, porque estas son cuestiones que afectan lo humano. Además, las personas sufren cuando tienen problemas económicos que no les permiten llegar a fin de mes.

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Licenciado en Contabilidad por la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), con Maestría en Gestión Financiera y una Especialidad en Riesgos Financieros. Se destaca por su vocación investigativa y su pasión por el análisis de temas financieros y bancarios.

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