¿Es justo calificar como “ejecuciones extrajudiciales” las muertes de supuestos delincuentes por la Policía? La noción misma es un disparate, pues el Código Penal dominicano no incluye condena de muerte.
Muchos de los matados en días recientes, en este septiembre especialmente sangriento, han sido identificados como criminales peligrosos con prontuarios conocidos. Algunos, como alega la Policía, reciben a los agentes a tiros cuando van a arrestarlos para su procesamiento judicial. Pero otros, según reportes de prensa basados en testimonios de vecinos de los difuntos, al parecer han sido buscados para cazarlos.
Es mal síntoma que parte importante de la opinión pública, distinto a la prensa, aplauda la matazón en lugar de indignarse por los excesos policiales. Al mismo tiempo, muchos inconformes de oficio son quienes más difaman a la Policía cuando en vez de mano dura actúan como boy-scouts suizos.
La muy cacareada reforma policial no ha mejorado su capacidad técnica para auxiliar a la Justicia en el juzgamiento de los delincuentes: es más fácil matarlos. ¿Hay relación entre la violencia policial y que en 2025 el país redujo, por cuarto año consecutivo, la tasa de homicidios? Hoy es 8.7 por cada 100,000 habitantes mientras el promedio regional es 17.6.
El presidente Abinader tuiteó el martes que “es un avance importante, pero no vamos a conformarnos: cada vida cuenta”. Sí, pero… Que la Policía siga matando no arregla la seguridad en las calles y tanto desenfreno tan precisó luce más una reorganización o guerra entre bandas que una sangrienta profilaxis.
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