Dos inexplicables
Según el diccionario de la lengua española, inexplicable significa que no se puede explicar. Así suceden hechos y se proveen informaciones que para nosotros resultan inexplicables.
En días pasados en un “Twitter” vi una foto de un puesto de banca móvil, montado sobre una motoneta de cuatro gomas.
Y esto sucede en un país donde ya existen 30,750 bancas de apuestas, que según datos extraoficiales, realmente sobrepasan las 60,000.
Peor aún, declaraciones recientes atribuidas al presidente de la Comisión de Hacienda del Senado, revelan que los juegos de azar mueven cada año mas de 70 mil millones de pesos, de los cuales el Estado recibe apenas 1,700 millones por concepto de impuestos. ¡Un excelente punto de partida para una futura reforma fiscal!
Así también tomamos nota de que el petróleo permanece oscilando en la banda de US$45 dólares el barril.
Esto le representa al Estado, según el Ministro de Hacienda, un impacto positivo de más de mil 200 millones de dólares en la balanza de pagos para el presente año. Dijo que solamente para la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales el subsidio que le aporta el Gobierno se reducirá en más de 400 millones de dólares.
Lizardo Mézquita recordó que en el supuesto macroeconómico, el Gobierno elaboró el presupuesto en base a un precio de petróleo de 100 dólares el barril, que fue la proyección que a tales efectos hizo el Fondo Monetario Internacional para 2015.
Pero resulta que se nos informa que la deuda del Estado con los generadores eléctricos, en vez de disminuir, lo que ha hecho es aumentar nueva vez, superando el nivel de los US$800 millones.
¡Nos resulta inexplicable la ausencia de la autoridad en la proliferación y trato preferencial a los juegos de azar, como nos resulta inexplicable una deuda que en vez de disminuir con menores costos, aumenta!
