¿Dominicanyork? (1-3)
Los ‘80 y ’90 fueron años en los que muchos dominicanos de clase baja llegaron a Estados Unidos utilizando diferentes métodos y en algunos casos no pudieron regresar a su patria por muchos años, incluso hoy en día muchos de ellos no han podido hacerlo.
Recordamos aquellos años cuando los nuestros llegaban cargados de maletas y utilizando muchas prendas.
Tal fue el impacto que Milly popularizó el tema “Volvió Juanita”, emblemático de las navidades, época de mayor flujo de viajeros.
El dominicano de la diáspora llegaba con su pecho adornado por grandes medallas, radios a todo volumen y carros rentados o previamente enviados desde la gran urbe.
Cada una de esas personas llegaba proyectando imágenes de prosperidad y absoluta abundancia. Hoy en día pareciera como si “la fiebre del oro” pasó, porque muchas de esas exhibiciones han mermado, pero siguen existiendo, aunque las demostraciones han variado.
Cuando un dominicano llega después de uno o varios años en el extranjero, además del deseo genuino de compartir con los suyos y llevar presentes, se debe decir que hacen esfuerzos más allá de sus propias capacidades.
Ahorran para sus viajes, muchos toman prestado significativas sumas de dinero para lograr el soñado viaje.
Quieren que sus relacionados no sientan pena por las realidades que viven en el imperio, donde muchos viven hasta en hacinamiento, viajan horas para llegar a fábricas y otros centros laborales donde trabajan horarios extendidos para sostenerse, enviar algunos dólares a los familiares y ahorrar para esos viajes.
Quizás si las familias, hijos y parejas pudieran aquilatar las realidades de sus parientes serían mas responsables.