Digna “la del túnel”, en la cárcel de La Victoria

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Santo Domingo Norte.-Pese a que todo el que visita la cárcel de La Victoria conoce las reglas de lo que no debe llevar consigo, como son celulares, carteras, zapatos cerrados y otros artículos, este problema tiene una solución y se llama Digna, “la del túnel”.

El miércoles y el domingo son los días asignados en ese “infierno” que llaman cárcel para que las madres, hermanas, amigas, esposas, novias, queridas y otros familiares puedan visitar los hombres que guardan prisión.

Las largas filas que allí se forman están atestadas de mujeres que van a visitar a sus seres queridos. Los hombres en esas hileras brillan por su ausencia.

Muchas de ellas llevan consigo bultos y fundas que contienen ropa, alimentos, medicamentos y otros artículos de primera necesidad para entregárselos a aquellos que están privados de su libertad por los delitos cometidos.

Las damas esperan pacientemente para realizar el primer proceso de revisión antes de ingresar al centro penitenciario, localizado en el distrito municipal de La Victoria.

Antes de proceder a la segunda revisión está Digna, ubicada en una equina de la parte lateral del centro, es decir, antes de realizar el segundo chequeo que hacen los policías.

Esta señora de 43 años tiene un negocio de guardar todo lo que no se permite ingresar al recinto.

Lleva 21 años realizando ese trabajo informal y cuenta que guarda sombrillas, celulares, carteras, tenis y todo lo que no es permitido ingresar. Aunque no es la única que se dedica a esto.

Por guardar cualquier tipo de objeto cobra RD$25, y aclara: “Por todo cobro 25 pesos. Y si no tienen me dicen, Digna, te lo pago luego, o te lo doy tal día, te lo doy el domingo”.

Ella misma fue la que se autonombró “Digna la del túnel”. Ahí no pasa un segundo que no vociferen: “Digna, toma, regreso ahora!”

Y ella ágilmente busca una fundita plástica, toma el celular que le pasa el visitante, lo introduce en una bolsa con un número asignado para tener el control y le entrega otro a su cliente.

Los números hechos a mano en pedazos de cartón son entregados a cada persona que deja su aparato al cuidado de Digna. Igual pasa con las carteras o bultos que le dejan.

Dice que no paga nada por estar ahí y que muchos “hacemos esto aquí para sobrevivir”.

Contó que existen días buenos y otros malos, pero que “pica” siempre algo y que con eso mantiene a sus cuatro hijos y un sobrino. Los demás días no hace más nada, porque vive con eso.

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Sobre el autor

Dayana Acosta

Periodista dominicana con maestría en Comunicación Corporativa y Gerencia Hospitalaria y Seguridad Social. Apasionada de la investigación y de contar historias con propósito.