El proyecto de descentralización de DIGEMAPS tiene tela por donde cortar, donde quiera que se vea. Y beneficios en la industria de salud, en la cual hay muchos ripios sueltos.
El primer gran beneficio es que la regulación de los productos sanitarios, cosméticos y alimentos y bebidas tendrá plazos más fijos y se hará de forma más organizada.
Otro beneficio es que se pondrá un torniquete a la desmedida hemorragia de recursos destinados por las empresas farmacéuticas para captar atención del referidor, a través de apoyo directo a congresos y otros, así como eventos internacionales algunos convertidos en francachelas y pasarelas de moda.
Esta última parte tendrá un impacto poderoso en los referidores y grupos organizados, como sociedades médicas, que con su poder de prescripción tratarán de que el proyecto a discutirse en el congreso modere la mano de hierro en este punto.
Hay una parte del proyecto que apretará más la soga al cuello de los medios digitales especializados en salud, de por sí excluidos de los suntuosos presupuestos mercadológicos de las farmacéuticas locales y multinacionales.
Una parte directa del texto prohíbe publicidad directa sobre productos que requieren la prescripción médica y sólo deja cancha a los de venta libre. Imagine, de 500 empresas farmacéuticas que operan en RD, sólo una apoya con publicidad a los más de 20 medios digitales especializados en salud. ¿Cómo será ahora para suplir oxígeno a esos medios?
En materia de medicamentos, la propuesta dispone que solo podrán publicitarse al público aquellos incluidos en el listado oficial de medicamentos de libre venta sin receta. Los sujetos a prescripción médica u odontológica no podrán ser promocionados directamente al público.
En materia de medicamentos, la propuesta dispone que solo podrán publicitarse al público aquellos incluidos en el listado oficial de medicamentos de libre venta sin receta. Los sujetos a prescripción médica u odontológica no podrán ser promocionados directamente al público.
Asimismo, medios de comunicación, plataformas digitales, redes sociales, agencias, intermediarios, influencers y comunicadores deberán verificar, por los medios razonablemente disponibles, que las piezas publicitarias cuenten con la autorización correspondiente antes de su difusión. ¿Ley mordaza?
La iniciativa procura modernizar el sistema nacional de regulación sanitaria y soltar las manos un órgano estatal, DIGEMAPS, donde las decisiones finales dependían de Salud Pública. Eso está bien.
Aportará aún más a la regulación, vigilancia y control sanitario de los productos de uso y consumo humano en la República Dominicana.
El director general de la Digemaps, Marcos Balaguer, resaltó que representa un paso hacia la consolidación institucional, al dotar a la entidad de personalidad jurídica, patrimonio propio y autonomía administrativa, técnica, operativa y presupuestaria, manteniéndose adscrita al Ministerio de Salud Pública.
Explicó que la propuesta busca establecer un marco legal integral para regular procesos vinculados a la producción, importación, exportación, distribución, comercialización, publicidad y vigilancia de medicamentos, alimentos, bebidas, cosméticos, productos sanitarios e higiénicos.
En materia de medicamentos, la propuesta dispone que solo podrán publicitarse al público aquellos incluidos en el listado oficial de medicamentos de libre venta sin receta. Los sujetos a prescripción médica u odontológica no podrán ser promocionados directamente al público.
Asimismo, medios de comunicación, plataformas digitales, redes sociales, agencias, intermediarios, influencers y comunicadores deberán verificar, por los medios razonablemente disponibles, que las piezas publicitarias cuenten con la autorización correspondiente antes de su difusión.
Establece plazos de 30 días para las decisiones de solicitudes de habilitación para las solicitudes de registro y autorización sanitaria, los plazos máximos que determine la reglamentación no podrán superar los 90 días hábiles para medicamentos y productos sanitarios, ni los 45 días hábiles para los demás productos regulados.
INFADOMI, uno de los más poderosos gremios empresariales de firmas farmacéuticas, roció agua bendita sobre el proyecto. Lo apoya
Ahora a esperar que va a pasar en la discusión congresual y que los actores de la industria lo analicen detenidamente.