“Día por día”

Recibí por email esta pregunta: “Aunque el asesinato de Orlando Martínez fue un salvajismo incalificable, ¿podemos los demócratas, amantes de nuestras libertades, declararlo símbolo de la libertad de expresión o del periodismo independiente?”.

Respondo. Orlando (1944-1975) se involucró en política desde que llegó a Ciudad Trujillo desde su natal Matas de Farfán en 1957 hecho bachiller.

Dejó inconclusos estudios de periodismo y Sociología en la UASD. De 1966 a 1970, casado y sin hijos, pasó casi todos esos años en Budapest, como delegado ante la Federación Mundial de Juventudes Democráticas, desde 1945 patrocinada por el Partido Comunista soviético.

Había ingresado secretamente al PCD y era un dirigente encubierto. Al regresar al país en 1969, sin revelar al público ni sus empleadores su afiliación política y partidista, inició su ejercicio de periodista. Orlando pudo ser símbolo o ejemplo de compromiso político, pero jamás del mejor periodismo, aunque fuera formidable columnista.