“Día por día”

Las opiniones de personalidades son muchas veces sobrevaloradas. Por ejemplo, cuando Vargas Llosa nos comparó con nazis por su incomprensión de nuestros esfuerzos por regularizar el estatus de haitianos que residen ilegalmente aquí y creen que son dominicanos, esa idea suya causó mayor alharaca que el hecho mismo de que el proceso puede ser todo lo legal del mundo pero no por eso justo.

La injusticia a mi juicio radica en que los dominicanos sí nos hemos beneficiado mucho de la mano de obra haitiana y al poner nuestra casa en orden no debemos olvidarlo. Pero ello no nos asemeja ni como chiste a los nazis.

Cualesquiera en los zapatos de Vargas Llosa, cuyo hijo como funcionario de la ONU aquí incurrió en barrabasadas, fácilmente habría cometido apasionadamente su mismo error de juicio.

Ahora, recibiendo el polémico premio Henríquez Ureña, dice: “Ese jurado se ha vuelto loco, me dije al enterarme de que me estaban reconociendo luego de lo ocurrido”. ¡Cuánta fina ironía! Sin excusarse, confirma que hay opiniones extra-literarias sobrevaloradas…