“Día por día”
Un reo con procesos abiertos por violación de varias niñas, cuyo padre dice está loco o cuando menos desquiciado por las drogas, posee para cierto diario más credibilidad que el procurador general y una fiscal.
Ese diario insiste sin absolutamente ninguna base, aparte de la declaración del imputado, que la niña Carla Massiel fue malograda por traficantes de partes humanas, pese a que las autoridades han dicho categóricamente que “no hay indicios de que la niña haya sido asesinada para extraerle sus órganos”.
El autor de la patraña –acusado de asesinato— alega haber recibido miles de pesos para enterrar el cadáver.
Pero la Agencia EFE dice que “el acusado afirmó no poder decir si la niña fue secuestrada para sacarle los órganos o cualquier parte, pero sí para un experimento rarísimo”.
El periódico Hoy, que distinto al diario no necesita asegurar provincianamente que “no miente”, ofrece la identidad de quien dice el acusado que dizque le pagó.
Este enredo ilustra magníficamente las consecuencias del periodismo malo e irresponsable. ¡Cuánta vergüenza ajena!
