“Día por día”
Es común que los lectores de diarios dominicanos busquen la quinta pata al gato cada vez que vemos casos como el falso escándalo dizque por robos de órganos, fantasiosa noción propuesta por periodismo simplemente malo.
Ayer escuché a usualmente inteligentes amigos advertirme que lejos de incompetencia, incapacidad o torpeza, la hipertrofiada serie en torno al caso corresponde a una maquiavélica combinación de algún Goebbels caribeño para distraer la atención del público. ¿Really? No hombre, seamos más serios.
Hay suficientes temas legítimos y con asidero para hacerlo mejor si algún geniecillo mediático se propusiera tan mefistofélica deslealtad con el público.
Una autopsia de las crónicas revela de qué se trata: una chapucería periodística detrás de otra, cada una peor que la anterior y agravadas por la temerosa complicidad de autoridades que hasta cerraron clínicas y laboratorios sin todavía explicar por qué, aparte de la extravagante versión de un reo cuyo propio padre lo llama orate.
Cuando se asiente la polvareda, muy posiblemente sin consecuencias pese al enorme daño causado, merecerán un Pulitzer ¡de ficción!
