“Día por día”

El decálogo judío asimilado por los cristianos, cuya axiología comparten otras religiones y aún hasta los ateos, dice: “No matarás”.

El mandato no discrimina ni califica, sino que es absoluto. Medité al respecto a raíz de la acusación judicial por “asesinato y tortura” contra un general que era apenas capitán en 1963 cuando Manolo Tavárez Justo, esclavizado por sus propias palabras, se alzara en armas contra un gobierno de facto y muriera en la escarpadas montañas de Quisqueya.

Al parecer, el “no matarás” sólo aplica si las víctimas son políticos de izquierda. Si los muertos son humildes policías o guardias, políticos de derecha, inocentes víctimas del terrorismo o “daño colateral” de héroes revolucionarios, es otra fragancia. Imposible discutir ni regatear la heroicidad de Manolo, su valor como símbolo, etc.

Pero, ¿poseen él, su estirpe política y similares líderes, toda la razón?