“Día por día”

Sigo sobre la contemporización, la nefasta tendencia a acomodarnos ante una moralidad o actuación pública que íntimamente sabemos es reprochable.

Innegablemente progresamos materialmente mucho desde que el PLD llegó al poder en 1996, pero en anticorrupción, cumplimiento y legalidad mejoramos lentamente y muy poco.

Ante reconocidos avances económicos el desfase ético, moral y cívico contrasta escandalosamente. Parece que retrocedimos; ergo el sentimiento extendido de que estamos ante un precipicio.

Se palpa un latente temor a que esta descomposición inutilice al partidarismo o caricaturice la democracia –como cuando Batista en Cuba o el reciente mesianismo tipo Chávez en Venezuela. Ciertos poderes fácticos reaccionan financiando, aconsejando y hasta tolerando la ineptitud de la oposición. ¡Más cretinismo esperando distintos resultados!

Mejor sería atreverse a sugerir u obligar al PLD, para salvarlos de sí mismos, a purgarse creando una base de sustentación distinta al clientelismo. Hay políticos que no necesitan a los empresarios; ¡son más ricos! Pero sí necesitan votos.

El secuestro antidemocrático del liderazgo partidario y la impericia opositora son la clave del rebú.