“Día por día”
Algunas muertes congelan la persona para beneficio de su imagen postrera. Marilyn Monroe, por ejemplo, nunca envejeció.
Che Guevara quedó como revolucionario paradigmático, librado del peso rotundo del fracaso del marxismo.
Aquí, Manolo Tavárez Justo, de haberse salvado en vez de sacrificarse tontamente, quizás hubiera sido un gran rector de universidad o procurador general o hasta algo más…
Ejemplo de ello es otro gran líder de la izquierda dominicana, Miguel Cocco Guerrero, que tras ajustar sus pasiones se integró al sistema y realizó grandes contribuciones políticas en bien del país y como funcionario público.
¿Cuál destino pudieron haber tenido tantos jóvenes revolucionarios como Amín Abel Hasbún, cuya excelencia académica y humana marcó un hito en la UASD? Otros sin embargo han sido favorecidos por su tránsito a lo ignoto.
Víctimas de la vesania trujillista, inmolados en los altares de la guerra fría o traicionados por su propia gente, hay mártires de causas variadas cuyo mayor mérito o gloria fue precisamente su muerte.
El cisne negro invocado por Tony Raful canta moribundo…
