“Día por día”

Recibí por correo una foto espeluznante de un hombre al que ladrones le habían mochado sus brazos y poco después, quizás por la impunidad, decapitado a plena luz del día.

No hubo sangre. Se trataba de una estatua de bronce.

Me dice mi informante que está en la avenida Mirador del Sur detrás del hotel Embajador y que antes del vandalismo los mismos pillos habían arrasado con todas las letras y señales metálicas en paredes de edificios del vecindario.

Hace unos meses las autoridades recibieron una lluvia de felicitaciones al actuar, prohibiendo ciertas exportaciones ilegítimas de metales robados.

El mismo día que vi al torso sin brazos ni cabeza, un empresario me contaba cómo estuvo sin luz, teléfono ni Internet porque en el sector de su negocio habían robado los cables.

Los metaleros ilegales están acabando con el país como si a nadie le importara… ¡Caray! ¡Después nos escandalizamos cuando añoran a Trujillo! No hacen falta dictadores para cumplir la Ley.