Día por día

Desde que Price-Mars nos estrujó en el rostro a los dominicanos cierto bovarismo que nos impide asumir nuestra negritud, hay innumerables explicaciones criollas deslindando el racismo de la identidad cultural, pues nuestras diferencias con Haití no son una cuestión racial. Pero siempre es interesante ver cómo nos ven los demás.

Varios diálogos en la serie de televisión “Orange is the New Black”, sobre la vida de presidiarias en Estados Unidos, muestran cómo nos ven muchos, no sólo el autor del guión. Aquí van: “Esas dominicanas dicen que no son negras pero al final del día lo son, no más mira cómo están fuñidos en esa isla junto a Haití… ¿y has visto a las haitianas?”.
Otra: “Todo marchaba bien hasta que llegaron estas jodidas come-plátanos dominicanas”.

Más: “Ellas sólo saben de machetes, vender drogas y beber Presidente… Oh, y quejarse por todo, especialmente porque la comida no es como en su casa”. Estos estereotipos no deberían indignarnos pues reflejan realidades que por tristes no dejan de serlo. Pero, ¿acaso somos sólo eso?