Día por Día

Es una frescura –¡una burla!— que el embajador de Israel pretenda destacar la falsa generosidad de su Agencia de Cooperación y Desarrollo Internacional (MASHAV), aprovechando la 46ta asamblea de la OEA en Santo Domingo, y al mismo tiempo se atreva a “lamentar que el presupuesto de la OEA haya menguado porque muchos países no cumplen con el deber de pagar sus cuotas”. Israel posee la economía número 18 de 196 naciones, pero recibe exponencialmente más ayuda que la que remite fuera. Desde 1948, Washington ha regalado a Israel (población: ocho millones) unos US$129,000 millones, muchísimo más que toda África y América Latina juntos. El diario israelí Haaretz reveló que de US$575,000 millones donados mundialmente en 2010, apenas once millones salieron de Israel.

El embajador, cuyo nombre no importa pues cada enviado israelí lee del mismo libreto, procura embaucar la opinión pública con sus cursitos sobre agricultura, desarrollo, educación, periodismo y medicina; pero huye como el Diablo a la cruz a citar las ridículas cifras de esa “sacaliñada” y cacareada “ayuda”. ¡Miserables!