Día por Día

La inviabilidad de Haití cada día es más patente mientras los responsables de este moribundo territorio pretenden hacerse los locos esperando un milagro pese a que sus ruegos no cambian. Este miércoles Haití amaneció sin presidente por segunda vez este año.

Al terminar el mandato del encargado interino, Jocelerme Privert, el Congreso haitiano no pudo ponerse de acuerdo sobre quién poner en el poder ejecutivo. Lo previsto era que su abigarrado parlamento votase para prolongar el período provisional de Privert, plazo vencido sin haber logrado realizar unas pospuestas y pendientes elecciones. Dizque habrá votaciones el 9 de octubre pero nada se tiene por seguro en este paupérrimo y desastrado corral intervenido por la ONU desde hace años.

Las agencias de prensa resaltan la “absoluta incertidumbre sobre lo que va a ocurrir en los próximos días” mientras el primer ministro, Enex Jean Charles, cuya autoridad queda cuestionada en su legalidad, quedó como cabeza del Gobierno. La cuestión haitiana no es elegir presidente sino reconocer su absoluta inviabilidad causada por su propia gente.