“Día por día”
En las redes sociales circuló una ocurrente chanza deseándole a Juan Hubieres, el ex sindicalista devenido empresario transportista con pretensiones políticas, mucho éxito con su huelga de hambre. Pero Hubieres aparentemente no tuvo timbales para cumplir…
La ingobernabilidad de los carteles del transporte público de pasajeros y de carga viene de viejo.
Al volver al poder en 1986, Balaguer teatralmente dictó un decreto para que militares y policías dizque custodiaran a cualquier camión de empresarios que quisieran mover carga en los puertos sin usar patanes sindicalistas. De nada sirvió…
Desde 1961, todos los políticos han permitido a las mafias transportistas acumular un poder espurio e incontrolable, fuera de la legalidad.
La FINJUS sugirió hace meses investigar cómo los líderes de esos falsos sindicatos han acumulado poder y patrimonios fabulosos; que la DGII y los fiscales averigüen cómo esas asociaciones de transportistas, que no son sindicatos laborales, han devenido en emporios empresariales.
¿Pueden esas mafias desafiar al Estado? El asesinato de Febrillet, la insubordinación electoral de Hubieres, ¡cuánto más habrá que soportar?!
