“Día por día”

Algunos de los más insistentes críticos del gobierno, de este y los anteriores, insisten en otorgar enorme importancia a las declaraciones juradas de los funcionarios que administran fondos públicos.

He visto algunas según las cuales el declarante posee cientos de millones de pesos, un patrimonio envidiable. Otros se “chiquindolean” y dan ganas de mandarles alguna ayudita.

Pero a mi juicio, para solucionar la cuestión de las dudas o el uso de estas declaraciones para acomodar mentiras o disfrazar verdades, lo mejor sería eliminarlas y simplemente examinar las declaraciones del impuesto sobre la renta. Así es como lo hacen en los Estados Unidos y la Unión Europea.

No se trata de lo que usted alegue tener o no tener, sino de cómo cumple usted con sus obligaciones tributarias. Con la excelente labor que han hecho Juan Hernández y Guarocuya Félix en la DGII, no debe ser difícil…