“Día por día”

Abinader acusó a César Medina y otros embajadores dominicanos de ser unos vagos dedicados al reeleccionismo. Y todo porque no le gustó una columna de César, cuyo contenido no rebatió prefiriendo la vereda de la descalificación personal.

Sin ser amigo cercano de Medina lo aprecio pues como colegas nos conocemos hace cuatro décadas. De lo menos que puede acusársele es de “vago”.

Distinto a Abinader, cuyo padre es rico, César ha trabajado como un mulo toda su vida, escalando posiciones en un arduo ejercicio periodístico y empresarial. No en vano ha producido programas líderes en audiencia y captación de publicidad.

Si la mejor respuesta que el aspirante presidencial del PRM puede ofrecer a las opiniones políticas de César es acusarle de vago, ¡ay si llegase a presidente! A mí me apena que un joven inteligente y con gran futuro político, pero cuyo momento no es ahora, recurra a denostar a un periodista que no tiene que caerle bien a todos pero que jamás ha incluido en su carácter la vagancia. ¡Foul!