“Día por día”
Estar sin periódicos desde el jueves me tenía “desasitiado”. Jamás es igual leer las noticias vía Internet. Quizás por aburrimiento, pues el viernes por la tarde ya padecía una sobredosis de paz y tranquilidad, decidí aprender a cocinar habichuelas con dulce.
¡Y me salieron buenísimas! Sólo que al enfriarlas quedaron muy espesas pero comoquiera sabrosas. Contrario a como hacía mi familia cuando mis dos hijos eran niños, que Semana Santa traía un invariable viaje de vacaciones, por tercera o cuarta vez nos quedamos en casa.
Y la falta de la prensa me hizo recordar cómo a los periodistas se nos hace difícil “desonectar” de cuanto esté ocurriendo. Es cierto que el Internet mantiene a cualquiera informado al instante, pero soy adicto a mi rutina de leer varios diarios impresos antes de comenzar el día.
Quizás sea un tópico recordar que Borges sugirió que los periódicos pudieran hacerse sólo una vez al siglo, para que cada crónica fuese realmente importante. Pero a mi déjenme con las minucias aparentemente insignificantes de cada día…
