“Día por día”

Katherine Graham amasó enorme poder político como editora del diario Washington Post, especialmente tras el escándalo de Watergate.

Del New York Times ni hablar aunque sus accionistas, los Ochs Sulzberger y su relativamente nuevo socio Carlos Slim, prefieren un discreto perfil. Del Wall Street Journal se sabe más que fue propiedad de Dow Jones que el nombre o rostro de sus editores.

Aquí, pocos directores o periódicos han logrado la influencia, credibilidad y capacidad de motivar la opinión pública que tuvieron Germán E. Ornes en El Caribe y Rafael Herrera en el Listín. En estos casos, el aprecio público y enorme impacto que tuvieron estos emblemáticos editores y periodistas, resultó de sus ideas, sus valores y su apego a la mejor ética periodística.

Por eso me resulta tan provincianamente ridículo el moderno intento mercadológico de equiparar notabilidad con notoriedad, ideas distintas; me refiero a empleados periodísticos quienes establecen records Guinness publicando su propia foto (patológicamente repetida)… Que muchos nuevos periodistas –y los dueños— vean esto como normal quizás es más preocupante.