“Día por día”

El activismo gay de Wally sigue causando ronchas. Estimo que este embajador rinde pésimo servicio a su país y también daña al nuestro por su desubique monumental con respecto a sus roles distintos de diplomático y promotor de los derechos de los homosexuales.

Pero para criticar su mala gestión como representante de Obama no hace falta irrespetar a los homosexuales, que según la OMS integran más del 10% de la humanidad, parte de la Creación divina.

Promover los derechos de la comunidad gay es a mi juicio necesario pues aquí, aunque somos bastante tolerantes, hay discrimen social y legal. Pero los homofóbicos, con el Cardenal López a su cabeza, meten la pata al alarmarse por esa promoción, pues difícilmente pueda hacerse proselitismo por un atributo que nadie elije, como los heterosexuales tampoco “escogieron” serlo.

El peor efecto del afán de Wally ha sido la “farandulización” de un tema serio que merece debatirse, por más que irrite a ciertos mojigatos. Responderle a Wally insultándolo a él y los homosexuales es tremenda estupidez.