“Día por día”
La visita de Wally y Bob a una escuela de Santiago donde el embajador presentó su esposo a los niños, ha causado un justificado revuelo incluyendo previsibles manifestaciones homofóbicas.
La homosexualidad no es un tema relevante en la lista de preocupaciones de los dominicanos.
La discriminación social o legal en nuestro país no es mayor ni peor que en muchos países más desarrollados.
Wally ni siquiera es una primacía pues recientemente hemos tenido embajadores de potencias o países amigos, como Francia y Argentina, cuya orientación sexual nunca fue secreta. ¿Se atrevería Wally a ir a una escuelita de Alabama o Misisipi como lo hizo en Santiago?
La vaina de Wally no es su gozona homosexualidad y su afán de activista, bien por él, sino su flagrante incapacidad diplomática, pues no es más que un recaudador premiado, improvisado por Obama enviándolo de embajador al país donde vacacionaba.
En Haití hay cien veces más discrimen, injusticia social, violaciones a derechos humanos y civiles e intolerancia. Sería un bello destino para Wally y Bob.
