“Día por día”

Mi hijo Manuel salía ayer de una cafetería en Piantini cuando un motorista “con pinta de mensajero” lo atracó robándole el celular. Afortunadamente sólo fue eso.

Hace unos días comenté que no conozco ningún dominicano en cuyo entorno familiar o laboral no se cuenten varias víctimas del raterismo o violencia callejera. Indigna tanto o más que la rampante impunidad de estos pillos, la flojísima e irresponsable actitud de la Policía, que se encoje de hombros y cruza los brazos, en una actitud de “¡jódanse!” o de flagrante complicidad con los delincuentes.

Bien editorializó ayer este diario: “El tiempo pasa y en las calles nada cambia. La delincuencia común se expande. Siguen los robos, continúan los atracos a plena luz del día y las denuncias en la Policía Nacional.

Las víctimas, las que tienen suerte, que salvan la vida, y las que no lo consiguen, aumentan.

Estamos perdiendo terreno en resolver un problema que nos acogota”. Si no por mejores motivos, ahora en campaña ¿reaccionará el Gobierno defendiendo al pueblo? ¿Lo “percibirán”?