“Día por día”

La Nochebuena es una de las más lindas fechas del calendario, pero tristemente pocos escogen apreciar su sentido espiritual.

La más palmaria prueba es cómo se dispara el consumo de alcohol y todas las trágicas consecuencias. Quienes pueden o son capaces de disfrutar sin problemas algún vino, cerveza o tragos son personas afortunadas, pues un altísimo número de bebedores padece una enfermedad mortal que por ser socialmente aceptada parece menos temida que otra drogadicción, el cáncer o el HIV/sida.

Esta dolencia es el alcoholismo. Reconocida como una grave enfermedad por la Organización Mundial de la Salud, la Asociación Médica Estadounidense la define como “una enfermedad primaria y crónica cuyo desarrollo y manifestaciones son influidos por factores genéticos, psicosociales y medioambientales”.

Por tanto, quienes joden (sí, cabe el verbo “joder”) insistiendo u obligando a otros a beber, deben tomar consciencia para dejar en paz a quienes prefieren un refresco, un jugo o agua, porque disfrutan vivir sobrios o porque no pueden o no deben aunque quieran, tomarse ese primer trago… ¡Feliz Navidad!