“Día por día”
Ahora que un senador de Illinois pide al Papa defender a Wally de don Nicolás, recuerdo que el asco puede ser miedo.
Y a un macho muy cardenal el miedo lo desluce. Si dice que algo lo asquea seguramente se refiere a alguna “alteración del estómago causada por repugnancia a algo que incita a vómito” o la “impresión desagradable por algo que repugna”.
Y a decir verdad, que cualquier adulto incurra en pederastia, o sea el abuso sexual contra menores de edad, asquea malamente, como el caso del nuncio Wesolowski. Aquella vez nuestro atolondrado párroco catedralicio tronó mezclando homosexualidad con pederastia y la metió (…¡la pata!…).
El amor o sexo entre hombres o mujeres en vez de uno con otra, como requiere la corrección tubular según algunos religiosos, es un consenso íntimo entre adultos que no requieren y quizás ni les importe qué piense cualquier cura, aun sea un príncipe católico.
Además, la pederastia aparte de inmoral es ilegal, un delito, distinto a la homosexualidad. ¡Tremenda confusión! ¿Qué dirá nuestro Pontífice?
